28/04/12
De cosas que no supe decirte.
09/10/11
some things are meant to be.
03/05/11
Te escribo palabras que suenan vacías en el silencio de mi habitación. Cierro los ojos y me cuesta concentrarme y evocar tus pestañas. Me obligo a mí misma a echarte de menos, con la creencia de que el vacío y la falta de fuego serán siempre mejores que la pesada soledad y de que, si no me quieres tú, no me querrá nadie. Y la realidad es que no recuerdo ni siquiera la forma que tenían tus labios. Te extraño por costumbre, por inercia, por falta de ganas de esperar a que aparezca alguien que sí me acelere el miocardio. Si he de serte sincera, mis ventrículos nunca latieron por ti y permíteme que aventure una suposición imprecisa; nunca lo harán. Pensé que mi fuego se había apagado e incluso llegué a sospechar que nunca existió, y no se me ocurrió pensar que necesitaba carbón para hacerlo prender. Y es cierto que fuiste y eres la persona correcta, pero nuestro momento será siempre el equivocado. Tú te mereces alguien que pueda entregarte cada latido de su corazón, y yo necesito a alguien que sea la leña que mantiene el mío ardiendo.
26/03/11
El miedo me latía sordo en lo más hondo del pecho mientras miraba la comida china que descansaba en mi regazo. Las luces de la ciudad pasaban rápido ante mis ojos, sentada en aquel coche de noche en algún lugar entre Ontario y Yucaipa, California. Tenía tu olor incrustado en los pulmones y tu imagen en las retinas, y los remordimientos y los 'quizás sí' se aglomeraban debajo de mis pestañas. Llevaba todo el día pensándolo, dándole vueltas, maleando el mismo pensamiento como un trozo de arcilla antes de convertirse en vasija. Preguntándome a mí misma si hice lo correcto un año atrás, y siendo demasiado cobarde como para intentar siquiera imaginar una respuesta. Y entonces me asaltó, con fuerza, la certeza. Ahí, en un coche amarillo que se movía rápido esquivando coches, entre los fideos con soja y el pollo a la naranja que me contemplaban con pena desde mis rodillas, lo supe. Eras tú. Siempre habías sido tú.Eras el camino, mi pasado y mi futuro. No había otra senda que no pasase por tus ventrículos. De algún modo, eras la pieza perdida de mi puzzle.
No voy a decirte que te quiero. De eso, no estoy segura ni yo. Tampoco afirmaré que esta vez puedo hacerlo mejor que la anterior, o que no voy a asustarme y salir corriendo.Pero en ese coche supe que eras algo que no debía dejar marchar, una fuerza más poderosa, si cabe, que el miedo. Puedo jurar aquí y ahora que intentaré vencerlo con cada poro de mi piel, que cada una de mis neuronas luchará cada día contra el sentimiento oscuro y pegajoso como el petróleo que me inundó el año anterior.
Así que salí del coche, llegué a casa y escribí esto. Sin ciencia ficción, sin bromas, sin trucos. Cien por cien yo, salido de mi corazón, basado en hechos reales. No puedo prever qué pasará ahora, soy incapaz de adivinar tu reacción y ni siquiera sé si aún susurras a veces con las mariquitas. Así que voy a publicar esto, ahora, antes de que el miedo me fulmine de nuevo y me convenza sin mucho esfuerzo de que separados estamos mejor.
14/02/11
Quererte formaba parte de respirar. Era una rutina diaria, iba incluido en el levantarme y acostarme, en existir. Olvidarte fue rápido y fulminante, como esas bocanadas de aire muy frío que te asaltan cuando abres la ventana. Tu ausencia era como un tigre que se cree un gatito: se sentaba cerca y se me acurrucaba en el regazo, y mordía si intentaba tocarlo.
Me volví loca escribiendo textos sobre ti. Describí tu sonrisa, tus hoyuelos y tu pelo negro a todo aquel que quisiese leerme, desnudé mi alma y la escondí dentro de un tarro. Lloraba lágrimas de tinta en documentos de Word, y ésa era la única prueba que daba de que no te había olvidado. Me sangrabas en las heridas del corazón y supurabas en las de la mente. Me alejé millones de kilómetros pero tu recuerdo cruzó océanos persiguiéndome. Tardé meses en sacarme tu olor de las pestañas. Y cuando por fin, por fin, consigo apartar las pupilas de ti unos minutos, ahí aparece tu foto, dispuesta a secuestrar mis sentidos y a empezar otra vez desde el principio.

